Ueno Bank colapsó, congeló el dinero de 2,9 millones de paraguayos — y se llevó al presidente con él
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Ueno Bank colapsó, congeló el dinero de 2,9 millones de paraguayos — y se llevó al presidente con él


Por Nebbuler·
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El 2 de noviembre, el Banco Central del Paraguay intervino Ueno Bank y detuvo todas sus operaciones: cajeros automáticos, aplicación móvil, sucursales. En ese momento, 2,9 millones de personas — aproximadamente el 60% de los adultos del país — no pudieron acceder a su dinero. Hoy, 5 de noviembre, el presidente Santiago Peña renunció. El banco digital más grande de Paraguay por número de clientes se convirtió en la mayor crisis financiera y política del país en décadas.


Qué era Ueno Bank

Ueno no nació como banco. Grupo Vázquez adquirió Financiera El Comercio en 2021 y comenzó a construir una propuesta de banca digital de bajo costo centrada en la aplicación móvil. En diciembre de 2023 obtuvo licencia bancaria plena. En junio de 2024 absorbió Visión Banco, lo que le dio acceso a tarjetas, préstamos, inversiones y servicios corporativos. En marzo de 2026 emitió $350 millones en bonos con vencimiento en 2031 — el único banco local paraguayo con deuda cotizada en mercados internacionales.

Al cierre de 2025, Ueno era el quinto banco por depósitos del sistema pero el primero por cantidad de clientes. Tenía el 8,9% de los depósitos del sistema financiero paraguayo. Entre sus clientes institucionales estaban el Instituto de Previsión Social (IPS), el Ministerio de Economía, CONMEBOL y fondos de pensiones privados. Aproximadamente $850 millones en fondos públicos y de seguridad social estaban depositados en sus cuentas.


La causa técnica del colapso

La investigación del Banco Central encontró préstamos otorgados a empresas vinculadas al propio Grupo Vázquez. Esos créditos derivaron en impagos y deterioro de liquidez hasta que el índice de solvencia del banco cayó por debajo del 50% del mínimo legal exigido — el umbral que activa automáticamente el proceso de resolución.

El caso tiene además una arista penal: en junio de 2026, ya bajo orden regulatoria de deshacerse de esa cartera vinculada, el banco habría transferido un portafolio de préstamos por $74,4 millones a una empresa relacionada llamada Vinanzas SA. Los fiscales alegan que Vinanzas carecía de los medios para pagar y habría sido financiada indirectamente por el propio Ueno — lo que podría haber ocultado la verdadera posición financiera del banco durante meses. Ocho directores del banco y 19 personas vinculadas a empresas relacionadas enfrentan cargos penales por conducta indebida en crisis, abuso de confianza, intento de fraude y violaciones contables.


El impacto que nadie anticipó

El cierre inmediato de operaciones produjo un efecto en cadena que superó los depósitos individuales. El IPS — la caja de previsión social de Paraguay — tenía $355 millones atrapados, afectando a aproximadamente 32.000 jubilados. ANDE e Itaipú, dos empresas estratégicas del Estado, también tenían fondos bloqueados. Las billeteras digitales Mango, Vaquita y Eko, que operaban sobre la infraestructura de Ueno, sufrieron caídas simultáneas.

El gobierno respondió con rapidez legislativa: el 4 de noviembre, el Congreso aprobó la Ley 7745 para acelerar anticipos del Fondo de Garantía de Depósitos. El BCP informó que el 97% de los ahorristas individuales debería recuperar el 100% de sus depósitos dentro de los límites del fondo — hasta 40 salarios mínimos por persona, unos $19.787. Para los depósitos corporativos e institucionales, la recuperación es más incierta.


La conexión política que lo hizo insostenible

Santiago Peña fue accionista de Ueno Holding, la empresa controlante del banco, hasta abril de 2025 según reportes de ABC Color. Carlos Carvallo, presidente del Banco Central hasta julio de 2023, presidió el directorio de Ueno hasta esa misma fecha — cuando Peña le pidió la renuncia y lo reemplazó como regulador. La superposición entre los accionistas del banco, su directorio y los reguladores que debían supervisarlo fue el combustible político del escándalo.

La oposición presentó una acusación de juicio político con 35 firmas en la Cámara de Diputados. El guaraní cayó 8% y el riesgo país de Paraguay subió. Hoy Peña renunció.


Lo que deja como precedente en LATAM

Ueno Bank no era una fintech pequeña que sobreestimó su modelo. Era un banco con licencia plena, bonos internacionales, clientes institucionales de primer nivel y casi tres millones de usuarios. Creció a esa escala en menos de tres años. Y colapsó porque los préstamos vinculados a sus propios dueños destruyeron su solvencia mientras los reguladores — algunos de ellos con historia directa en la institución — no actuaron a tiempo.

Es el primer colapso de una institución de banca digital de escala real en América Latina. La pregunta que los reguladores de la región deberían estar respondiendo hoy no es solo qué pasó en Paraguay. Es si sus propios marcos de supervisión están preparados para bancos que crecen al ritmo de una aplicación de consumo pero operan con el balance de una entidad sistémica.

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